La palma chilena, patrimonio natural y cultural de nuestro país
Identificada como una especie “relictual”, la Palma chilena o Jubaea chilensis, (en mapudungun kan-kan o cancan) probablemente existe en nuestro territorio desde el Cretácico, conviviendo con los dinosaurios, hace millones de años. Desde entonces hasta la actualidad, este tipo vegetal ha presenciado y sobrevivido a los más dramáticos cambios ambientales y sociales, pero es hoy cuando se encuentra en peligro de desaparecer debido a la pérdida de hábitat, incendios y excesiva explotación humana.
La Palma chilena es doblemente única:
- En primer lugar, contrario a lo que podría creerse, no es un árbol, sino que se encuentra categorizada como una Monocotiledónea, única especie viviente del género monotípico Jubae, así denominada en honor al rey Juba II de Mauritania; su epíteto o nombre específico proviene de nuestro país, único lugar en el mundo en que se encuentra.
- Reconocida como la palmácea más austral del mundo, es testigo del período geológico en que los continentes estaban unidos y gozaban de un clima tropical. Con la separación de las placas tectónicas y la formación del continente americano, se adaptó al nuevo ambiente y continuó prosperando.
- Su distribución alcanza la zona central de Chile excluyendo el territorio insular; Rapa Nui, de origen volcánico, que habría contado con una especie de palma propia, ahora extinta, cuyo nombre propuesto es Paschaloscocos disperta.
Una chingana, obra de Claudio Gay. 1854. Colección de Memoria Chilena
Sus ritmos de vida son asombrosos:
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Pudiendo superar los 35 metros de altura, un diámetro de tronco de 1 metro y hojas de hasta 4 metros de largo, su crecimiento y reproducción son extremadamente lentos. Una semilla puede demorar entre 6 meses y 4 años en germinar, su crecimiento sólo es de entre 10 a 30 cm al año y su fructificación comienza entre los 45 y los 60 años. A los 250 años recién alcanza los veinte metros de altura y se propone que podrían vivir, en condiciones óptimas, entre 400 y 500 años.
Gran palma. Onofre Jarpa. Colección del Banco Central
Su fruto es el coco más austral del mundo:
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El denominado “coquito” es un fruto pequeño, de entre 2 y 4 centímetros de diámetro, que se desarrolla en grandes racimos a gran altura, recubiertos de un exterior blando, verde en su juventud y amarillo en la madurez del fruto, que suele ser ovoide o esférico, con una pequeña punta y tres orificios o poros germinativos. De estos poros, sólo uno es funcional y permite la salida de lo que se convertirá en raíz.
Flor masculina y coquitos aún con su cubierta exterior. -
Los coquitos, al igual que los cocos de mayor tamaño que crecen en palmas en otros lugares del mundo, tienen una cáscara extremadamente dura que puede romperse utilizando una herramienta para golpearlos o cortarlos. En su interior, contienen una pequeña porción de líquido cuando están frescos y una carne blanca comestible, de sabor ligeramente dulce, con alto contenido en ácidos grasos mono y poliinsaturados, además de vitamina E, vitamina B2, potasio, fósforo, calcio y hierro.
Detalle de coquitos - Es probable que este fruto, dado su alto valor calórico y alta capacidad de conservación por su contenido graso y la dureza de su cáscara, sirviera a los pueblos originarios como alimento de reserva.
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Son tradicionales los coquitos confitados, dulce elaborado recubriendo el fruto ya pelado con una capa de azúcar y colorante, por lo general, de color anaranjado.
La explotación indiscriminada durante siglos, tiene a la palma al borde de la extinción:
- Las palmas cubrían, en el Chile precolombino, grandes porciones del territorio, conformando densas poblaciones en gran parte de la zona Central, siendo en la actualidad, la región de Coquimbo y el Maule, las zonas de máxima dispersión, y concentrándose en las de Valparaíso y O’Higgins.
- A partir del siglo XVIII, fue talada sin piedad para obtener su savia, de la que se obtiene la miel; esta práctica no sólo daña, sino que destruye completamente cada planta; al tronco cortado se le aplica calor para que destile y a la savia se agrega jugo de coquitos y azúcar. Esta mezcla luego se reduce al fuego hasta conformar un líquido espeso de color dorado o caramelo, muy cotizado para aderezar postres y frutas
- El lento crecimiento de las palmas, su lenta germinación y la recolección exhaustiva de los coquitos, impide la reforestación natural, son los factores naturales y antrópicos directos de su dramático descenso poblacional.
- A esto, se suma la pérdida de su hábitat y los incendios forestales, a pesar de que esta noble especie, alcanzado cierto nivel de madurez, genera una notable resistencia al fuego.
- La palma chilena se encuentra protegida mediante el decreto de Ley 701 de 1974, que prohíbe su tala para cualquier fin.
- La extracción de coquitos también se encuentra regulada, ya que estos son el único medio de propagación de la especie.
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Actualmente hay palmares de diversas dimensiones; dentro del Parque Nacional La Campana, se encuentran las Palmas de Ocoa, uno de los lugares en que se conserva la especie en su hábitat natural; son reconocidas también las poblaciones naturales en la Hacienda Las Palmas de Cocalán, el sector de subida Santos Ossa en Valparaíso, La Serena, Pencahue, Paredones y Los Vilos.
Palmas de Ocoa o Palmas de Cocalán, Onofre Jarpa, 1905. Colección del Banco Central. - Otros ejemplares, dispersos en contexto urbano, conviven con la ciudad como especies ornamentales en parques, plazas y haciendas.
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Si quieres probar la miel de palma o los coquitos, debes adquirirlos en el comercio establecido, ya que estos provienen de fuentes confiables cuyo manejo regula la Corporación Nacional Forestal, CONAF.
“Casa de palmas” en Ocoa. Fotografía de Teodoro Kuhlmann Steffens. Colección del Museo de Historia Natural de Valparaíso SURDOC-Fotografía ID Ob-4-20 - El pintor chileno Onofre Jarpa (1849-1940), plasmó palmares y palmas solitarias en varias de sus obras con un énfasis naturalista que destaca su aspecto robusto y majestuoso.
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El Centro Patrimonial Recoleta Dominica alberga en los jardines del Museo de Artes Decorativas, un imponente ejemplar de palma chilena, cuya altura sobrepasa la parte más alta de la techumbre, lo que permite hacerse una idea acerca de su edad estimada.
Palma en los jardines del Museo de Artes Decorativas, Centro Patrimonial Recoleta Domínica. ¿Conocías estos datos fascinantes sobre la majestuosa Palma Chilena? ¿Sabías que se encuentran en peligro y que debemos aprender más sobre ellas y protegerlas? Conoce más obras visuales y fotografás visitando www.surdoc.cl y www.fotografía.surdoc.cl