Eusebio Lillo Robles
Eusebio Lillo Robles nació en Santiago, el 14 de agosto de 1826. Sus padres fueron Agustín Lillo y Dolores Robles. A temprana edad quedó huérfano y desde su juventud se destaca por su profundo interés por la literatura.
Estudió el Instituto Nacional y con 16 años en 1842, fue parte de la fundación de la Sociedad Literaria de Santiago, institución que le otorgó en 1844 un premio por su “Canto al dieciocho de septiembre”. En esos años comienza su colaboración con el diario, “El Siglo” y posteriormente, en 1846 fue corresponsal de “El Mercurio” y “El Comercio” de Valparaíso mientras ejercía funciones como auxiliar en el Ministerio del Interior.
Fue en 1847 cuando Manuel Camilo Vial, le encarga una nueva letra para el himno nacional, ya que la anterior compuesta por Bernardo Vera y Pintado, presentaba un tono considerado ofensivo para España, específicamente
por el período histórico en el que fue escrita, que estaba desacuerdo con la nueva política diplomática suscrita recientemente por ambas naciones.
La letra actualizada, sigue vigente hasta la actualidad.
A la par de sus creaciones poéticas, enmarcadas en el Romanticismo, y por las cuales fue distinguido en diversos certámenes, fue nombrado funcionario Oficial de la recién creada Oficina de Estadísticas, mientras seguía activo como colaborador en periódicos “La Barra” y “El amigo del pueblo”, momento en que tomó parte activa en contra del gobierno de turno de la mano de la Sociedad de la Igualdad.
En 1851 viajó a Perú y Bolivia, lugares que alternó con su estadía en Chile debido al clima político imperante. En la ciudad de La Paz fue cofundador del Banco de Bolivia y colaboró en el establecimiento de la minera Corocoro.
En 1875 se desempeñó como Alcalde de Santiago y en 1876 se le nombró intendente de Curicó, cargo que sólo ocupó durante dos meses.
En mayo de 1880 fue designado Ministro Plenipotenciario en Bolivia y posteriormente, en 1886, fue Ministro del Interior del Gobierno de José Manuel Balmaceda, de quien, tras su muerte, publicó su testamento político.
Falleció en Santiago el 8 de julio de 1910, dejando como legado su pinacoteca privada al Museo Nacional de Bellas Artes, y su colección bibliográfica a la Biblioteca Nacional.