Carlos Isamitt Alarcón
Carlos Isamitt nació en Rengo, en la Región del Libertador Bernardo O’Higgins, el 13 de marzo de 1887. Sus padres fueron José María Isamitt Pacheco y Felicia Alarcón Madariaga.
Aunque nació en un entorno rural, sus profundos intereses por la lectura y las artes, le llevaron a dedicarse a la pedagogía, carrera que cursó en la Escuela Normal de Preceptores José Abelardo Núñez, en Santiago y en 1904 a la edad de 17 años obtuvo su título como profesor.
Su formación artística comenzó a partir de 1905, se dedicó al estudio de la música en el Conservatorio, y de la pintura con los maestros Julio Fossa Calderón y Pedro Lira, para más tarde ingresar a la Escuela de Bellas Artes de Chile, donde tuvo como profesor al maestro español Fernando Álvarez de Sotomayor. Por sus intereses temáticos y estilísticos (criollismo, costumbres populares y personajes rurales o “proletarios”), formó parte de la llamada Generación del 13, grupo artístico que reunió a artistas como: Agustín Abarca, Alfredo y Enrique Lobos, Enrique Bertrix, Arturo Gordon, Pedro Luna, Abelardo Bustamante, Jerónimo Costa, Elmina Moisan y Exequiel Plaza, entre otros.
Alcanzado ya el reconocimiento nacional fue comisionado para asistir en 1925 a la Exposición Universal en París, lugar donde conoció los movimientos artísticos imperantes que lo inspiraron para incorporar innovaciones a la cultura y la educación.
De regreso, fue nombrado director de Educación Artística, cargo que incluía la administración del Museo Nacional de Bellas Artes, el Conservatorio de Música y la Escuela de Bellas Artes. A su gestión se debe la modernización de la enseñanza de las Artes Plásticas, actualizando los planes de estudio en estas materias y la creación del Museo O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca, en 1928.
En el ámbito musical, Isamitt destacó por la profunda influencia que marcaron los sonidos de los pueblos originarios, especialmente mapuche, así como de las costumbres rurales. A él se debe la creación del Friso Araucano, obra compuesta en 1931 en la que se mezclan sonidos de instrumentos clásicos y etnográficos, con letra en mapudungun, interpretada por soprano y tenor. A esto se suma su importante labor como investigador musicólogo, lo que le permitió incorporar sus conocimientos al ámbito académico y educativo.
En cuanto a su producción pictórica, la representación de escenas y personajes tradicionales, habitantes del campo y paisajes, se identifican por la solidez de un trazo brillante y emotivo.
En 1965 recibió el Premio Nacional de las Artes Musicales.
Falleció el 2 de julio de 1974 en Santiago.