Durante el período estival las familias que habitaban en las ciudades, se instalaban en la zona costera en búsqueda de un clima más templado y para disfrutar de la playa. Es así como se configuran los balnearios, en diferentes localidades de nuestro país.
“Ya a fines del siglo XIX, durante el verano, la sociedad santiaguina se trasladaba hacia Viña del Mar y allí seguía con rigurosa minuciosidad los rituales del veraneo. La rutina diaria se iniciaba en la playa, principalmente en Recreo, la playa de moda, o en la de Miramar. Los trajes de baño de los hombres eran mamelucos a listas de colores; los de las damas, siempre azules, rojos o blancos, un chaquetón hasta la rodilla y pantalón bombacho atado a los tobillos. A mediodía, se subía al Casino, donde se tomaba el aperitivo y se iniciaban los bailes matinales. Después del almuerzo, los veraneantes se dirigían en tren hacia el Puerto, donde paseaban, se hacían compras y se tomaba el té en los salones. Por la tarde, paseos bordeando el Miramar que eran verdaderos desfiles de lujo; en la noche, la infaltable reunión en el Gran Hotel o en el Club de Viña”.
Texto: Memoria Chilena
Bañistas en la Playa de Recreo, Viña del Mar (1920-1930)
Número de registro Ob-4-29, Fotografía.Surdoc.cl
Colección Museo de Historia Natural de Valparaíso
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